Literatura y vida cotidiana

martes, 29 de junio de 2010

COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO: DÓNDE SE HACE?

DÓNDE SE HACE LA COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO?

Por: Gina Gogin

Junio 2010.



“El proyecto GCP/RLA/114/ITA "Comunicación para el Desarrollo en América Latina", identificó tres grupos de acciones prioritarias para su quehacer en la implementación del proyecto: "necesidad de reforzar la disciplina de la comunicación para el desarrollo como instrumento al servicio del desarrollo rural en los países de la región, para lo cual se consideró indispensable sistematizar las experiencias válidas realizadas; redefinir el rol de la comunicación en el nuevo contexto de estrategias y políticas de desarrollo que están implementando la mayoría de los países de la región; y, avanzar en la formulación de contenidos curriculares y de una modalidad formal de estudio que permita la formación en comunicación a nivel de la enseñanza superior."

Esta cita extraída de un texto producido por Lydda Gaviria Oficial de la FAO, nos muestra lo que se pensaba y actuaba en la FAO allá por los noventas en el ámbito de la Comunicación para el Desarrollo. Decimos esto pues al parecer lo que más se hace hoy, en nuestro país es aprender “la melodía pero no la letra”. La orientación en este ámbito sigue siendo la “proyectología” desde hace aproximadamente ocho ó diez años, y la “seminariología”; es decir el oficio de elaborar proyectos con la correspondiente tarea de la captación de fondos, y la organización de debates, talleres, campañas y seminarios. Por último, por qué no decirlo, también la publicación de éstos forma parte del quehacer del mundo de la comunicación para el desarrollo.

Mientras tanto, el país sigue pidiendo a gritos comunicadores para el desarrollo capacitados en COMUNICAR y en facilitar la COMUNICACIÓN. Pero esa necesidad ya se volvió también una letanía más como muchas otras que nos pesan en las espaldas. “Hace falta la comunicación”, “El problema es no saber comunicarnos”, “No se supo comunicar adecuadamente”; son frases que se escuchan cuando se bloquea una carretera, se inicia una huelga, o se toma un asiento minero. Pero por lo general los comunicadores para el desarrollo, tampoco los sociales, no son los convocados. Hay que posicionar la especialidad dicen algunos, no se sabe qué es un comunicador para el desarrollo dicen otros; pero lo que realmente ocurre es que ni la orientación de la mayoría de proyectos que he podido revisar( y sus componentes comunicacionales), ni la de las especialidades, se han adecuado al país, no digo a Lima, y a las demandas nacionales. Por ejemplo, parecería inimaginable pensar en la necesidad de iniciar actividades para procesos de formación sistemática del profesional requerido y no existente en el mercado: el Comunicador para el Desarrollo rural; es decir para proyectos de tipo productivo y de orientación económica.

No ha habido la sistematización necesaria de las experiencias de trabajo comunicacional en el país que puedan promover o fundamentar propuestas nuevas y realistas. Son las experiencias de los llamados proyectos “productivos”(desde el campo comunicacional) con campesinos, agricultores y profesionales de las ciencias vinculadas al desarrollo rural o medioambiental volcadas a procesos de capacitación (pedagogía masiva audiovisual, radial, cara-a-cara), de información y de comunicación para la organización participativa, las que a nuestro entender han permitiendo construir y diseñar, estrategias, sistemas e instrumentos que posibilitan aplicar ahora el paradigma de la comunicación para el desarrollo. Es el modelo Interlocutor- Interlocutor. Este modelo cuestiona la eficiencia pedagógica del modelo tradicional, que por vertical, impone códigos y contenidos; dicho de otro modo, el modelo de proyecto construido desde el gabinete, desde la oficina, que veladamente sigue utilizando el paradigma de Lazwell (E-M-R). La metodología que exige ese tipo de profesiones, es decir la participación y el trabajo en conjunto con los “beneficiarios” es la que nos ha posibilitado a los comunicadores aprender a dialogar con la comunidad y con la naturaleza. Este diálogo también permitió otro tipo de procesos.

La construcción conjunta de mensajes como producto del diálogo entre interlocutores se aproxima al origen etimológico de la palabra comunicación ("comunis facere" = hacer juntos), permite consultar con el destinatario códigos icónicos y verbales, contenidos y nivel, y momento de recepción de los mensajes. Todo ello, carga pues de sentido al discurso de los protagonistas de los procesos comunicativos. Pero para ello, es necesario aquello que desde el escritorio se llama –trabajo de campo-, o simplemente –campo-. Labor para la que no estamos entrenados los comunicadores sociales y tampoco los comunicadores para el desarrollo. Pues no se trata de un trabajo de recolección de datos o información para una investigación, diagnóstico, etc., sino de un proceso de establecimiento de relaciones comunicativas que permitan la convivencia armoniosa que haga posible un desarrollo sustentable.

El desarrollo tiene que ver, ante todo, con los seres humanos. No existe desarrollo solamente con el avance de la ciencia y de las tecnologías derivadas de dicho avance. Es más, se ha constatado reiteradas veces y, desafortunadamente, se sigue constatando, que si no se mejoran las condiciones de vida de grandes masas de la población, respetando al hacerlo las fuentes de energía disponibles y sin agredir a los ecosistemas, si no se incorpora dicha población a los sistemas de educación, salud, bienestar e, inclusive, al mercado, todo proceso denominado de desarrollo no será más que un crecimiento a corto plazo para segmentos muy reducidos de la sociedad cada vez más alejados de grupos crecientes que bordean, o se hunden, en la pobreza.

Las Naciones Unidas realizaron una revisión de los indicadores del nivel de los países, pasando de los meramente economicistas a aquellos que toman en cuenta el real desarrollo. En los nuevos indicadores está, implícito, el concepto de sustentabilidad. Para que exista un real desarrollo los procesos de cambio deben ser sustentables en cuatro dominios:

• Sustentabilidad económica, para asegurar los niveles de crecimiento necesarios y la inversión en la investigación permanente

• Sustentabilidad ecológica, para asegurar el uso racional y perdurable de los recursos naturales, en particular el agua y los bosques, utilizando los réditos sin agotar, por explotación, el capital

• Sustentabilidad energética, para no agotar los recursos energéticos no renovables antes de que la investigación científica nos asegure nuevas fuentes de energía limpia

• Sustentabilidad social, para que el desarrollo alcance a todos y no solamente a un reducido núcleo privilegiado, y evitar conflictos sociales de magnitud inimaginable.

Si el desarrollo tiene como sujetos a las personas, que deben ser sus gestores, protagonistas y usuarios, algunos elementos aparecen de inmediato en la construcción de los nuevos paradigmas.

El primero de ellos se encuentra en la necesidad de incrementar, en calidad y cantidad, los niveles de educación, entendida como proceso tendiente a la conformación de ciudadanos conscientes y responsables de sus propias decisiones y de las de la sociedad en que se integran.

El segundo está dado por los sistemas y procesos tendientes a conformar ciudadanos productivos con elevados niveles de eficiencia, procesos a los que podemos denominar de capacitación.

El tercer elemento se encuentra en la necesidad de la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones que los afectan, para lo que es necesario incrementar y mejorar, mediante procesos de democratización, las organizaciones que los representan. Se trata de avanzar en la democracia participativa para atenuar algunas de las limitaciones de la democracia representativa.

La especialidad de “Comunicación para el Desarrollo” pone el acento en formar recursos humanos con competencias definidas para desarrollar actividades de gestión, diseño, producción y evaluación de mensajes y sistemas de comunicación; pero no en procesos de comunicación. La comunicación interpersonal, ésa que implica la convivencia, el trabajo de campo, la facilitación de proyectos y propuestas está ausente en las propuestas curriculares que he podido revisar. Y si este componente comunicacional está es por razones teórico-académicas. A esto se suman los perfiles que las especialidades de “Comunicación para el Desarrollo” ofertan en los diversos medios utilizados. Lo que es complementado con los requisitos que se piden cuando se solicita o se oferta una vacante de comunicador para el desarrollo.

Casi nunca el acento está puesto en lo que constituye el eje de la Comunicación para el Desarrollo ….”una forma particular de hacer comunicación. Esta particularidad se debe a que este tipo de comunicación busca, propicia, que los individuos y las comunidades se apropien tanto de los mensajes como de los medios (en términos de contenido y proceso). Por tanto, se trata de un proceso de comunicación que otorga poder (empodera) a la comunidad, que busca dar voz a los no escuchados, que es de “muchos a muchos”; y que pone el énfasis en contenidos y temáticas locales.”

Para educar y capacitar se requieren sistemas, instrumentos, procesos y metodologías de comunicación pedagógica que tornen dichos procesos más eficientes y adecuados al usuario. Para la participación democrática se requieren sistemas, instrumentos, procesos y metodologías de información y comunicación; información para la toma de decisiones y comunicación para la organización de los grupos sociales.

El diseño de dichos sistemas es significativamente diferente de los que hoy se denominan medios de comunicación masiva. Estos medios se limitan a difundir un segmento particular de la información conocido como noticia. La mayoría de los profesionales de los medios o bien son empíricos, o bien han sido formados en Facultades o Escuelas de Comunicación funcionales sólo para dichos medios Se forman profesionales de la auto expresión, para la producción de mensajes de carácter afectivo en algunos casos, y directamente manipulatorios en otros. Faltan los profesionales que produzcan mensajes de carácter cognitivo. A continuación citamos algunos ejemplos:

En el ámbito rural, la toma de conciencia sobre el estado de envenenamiento del agua y el suelo, y los pronósticos sobre el agotamiento de las reservas de petróleo mundiales (los más optimistas sitúan este momento en el año 2050) plantean la rápida modificación de modelos productivos que son inviables a plazos cada vez más cercanos.

La búsqueda de un balance energético positivo, una relación no agresiva con los recursos naturales, la eliminación de residuos tóxicos en los alimentos, entre otras, son algunas de las características exigidas a la producción. Las modificaciones de estas conductas requieren de procesos de comunicación para la capacitación, para los cuales los sistemas actuales de extensión agrícola (también en proceso de reducción) no reúnen las condiciones de personal ni equipamiento acordes a la magnitud de la demanda.

El uso eficiente de sistemas de comunicación es indispensable para cualquier acción que se pretenda encarar en torno a estos problemas.
Un indicador irrefutable de la necesidad de procesos de comunicación lo encontramos en el fracaso de incontables proyectos de desarrollo (rurales y urbanos, estatales y privados) por falta de participación de los beneficiarios. Por grande que sea la inversión o el aporte de tecnología, insumos o crédito, no mejorarán de forma duradera los niveles de vida de la población a menos que esta cambie sus actitudes o pautas de comportamiento.

Son las personas las que efectúan el desarrollo, y no puede haber un cambio positivo sin su participación consciente (en términos reales y no retóricos), sin la movilización de sus capacidades y energías y sin aumentar sus conocimientos y destrezas. Por encima de todo proyecto, de todo trabajo en desarrollo, está la dimensión humana. No debemos olvidar nunca que estamos trabajando con personas humanas que lloran, ríen, comen, se enamoran, toman y bailan como nosotros, que solo las vemos a la hora del “trabajo de campo”. La comunicación es fundamental en el desarrollo porque se ocupa precisamente de estas dimensiones humanas. Es la persona humana la que hace la diferencia, lo leí en un documento del Congreso de Roma.


MG. GINA GOGIN SIAS

sábado, 26 de junio de 2010

IMPULSOS DE GINA GOGIN

IMPULSOS

Nunca sabes cuando
estás en la realidad o
en tu efímera verdad

Lo que digas es lo que haces
Tus actitudes son hasta arrogantes
Puedes hacer daño o a veces
Querer con toda la fuerza que puedas.

Nada esta dicho
Obedeces tus impulsos,
Tus ideas, las pasiones
Que te obligan a ser feliz.

Aparentar lo que no eres
Es solo un juego de niños.
Cuando quieres te hieres
Y dejas la tristeza a flor de piel

Pensando que nadie se da cuenta,
Sonríes, finges que todo esta bien
Cuando todo esta mal,
Que quieres seguir adelante
Aunque no des más.

Dices que te controlas
Pero los impulsos te dominan
Gritas, maltratas, te hieres,
Huyes de ti
Dejas que piensen lo que quieran
Fingiendo que nada te importa

Piensas que nadie podrá contra ti
Te permites enamorarte,
Entregar todo aunque
No te entreguen nada.

No te dejas amilanar por la tristeza
Demuestras fortaleza
Aunque mueras por dentro,
Aparentemente nada importa.

El desahogo para ti es demostrar
Debilidad, algo que no te puedes permitir
Y lo que piensas que controlas
Termina rigiendo tu vida

Que hacer?
Permítete liberar emociones, no solo impulsos
Desahógate, permítete ser tu mismo
Y disfrútalo.

domingo, 25 de abril de 2010

MINERÍA Y COMUNICACIÓN: LOS DESAFÍOS ACTUALES

MINERÍA Y COMUNICACIÓN: LOS DESAFÍOS ACTUALES
MG. GINA GOGIN SIAS

1.- El sector minero tiene una pasivo negativo de imagen por la contaminación generada, qué debe hacer para transformar las percepciones.
Para responder a esta pregunta vamos a usar la perspectiva que nos brinda el marketing y la comunicación institucional respecto de la construcción de una “MARCA”, y el valor que ésta tiene en la mente de los usuarios.
En la actualidad, no sólo las marcas sino también los nombres y algunos términos ocupan un espacio en la mente de los sujetos sociales por su relación con los significados que a nivel simbólico muchas veces, se les atribuye. Algunos de estos significados están relacionados con: la reputación, la credibilidad, la confianza, la modernidad, la globalización, el cuidado, el respeto, la protección, etc.
Una marca o el nombre de una empresa debe pensarse a largo plazo, teniendo en cuenta que son dos los factores esenciales que deben identificarse: las competencias centrales de la empresa, y los aspectos en que “conectan” con sus grupos de interés, especialmente la comunidad en el caso de empresas mineras; en las que muchas veces el nombre mismo de la empresa está asociado a una serie de valores y atributos que no han sido generados por la propia empresa, quizás por un mal manejo de la imagen corporativa y una pésima relación con los medios masivos.
Una marca es pues el nombre que se le da a una estrategia de negocios. Esta estrategia incluye una serie de compromisos simbólicos y materiales con los actores sociales que en ocasiones, la propia actividad de la empresa (en este caso minera) involucra. Estos compromisos deben cumplirse, no como una obligación ni como parte de acuerdos formales, si no como un servicio a aquellos que compromete su propia actividad. Por ello una “marca” es un valor intangible, que genera recursos tangibles.
Por todo lo anterior debemos señalar la importancia de elaborar “mapas de creencias” e identificar las fuentes de información e influencia, que con respecto a nuestra marca (o nombre), puedan crearse no desde la propia empresa sino desde otras fuentes, como por ejemplo los medios masivos, los rumores, y las formaciones imaginarias. No pueden desarrollarse de forma natural aquellas “marcas” o nombres que no han logrado posicionarse de manera positiva en la mente de los actores sociales que comparten su entorno.

2.- ¿Considera que la comunicación que se debe establecer en el sector minero debería ser de acuerdo a sus etapas (Exploración, operación, cierre de mina)?
Por supuesto que si. Siempre y cuando se cuente con una Política Comunicacional Empresarial, en la que se expliciten la visión, misión y objetivos comunicacionales de la empresa; así como su enfoque, postura o concepción sobre la comunicación. Sólo de este modo se podrán elaborar planes de comunicación que contemplen etapas, no sólo de las
Actividades de la empresa minera, sino también de los ritmos y formas de las relaciones comunicacionales que ésta mantiene con sus grupos de interés. Quizás sea en este ámbito en el que se debería planificar por ejemplo, las relaciones con la comunidad a partir de etapas, que tomen en cuenta los “buenos modales antropológicos” y el ritmo con el que se construyen normalmente las relaciones humanas. No hay que olvidar además que es el capital humano el factor más importante en el éxito de una empresa.
En relaciones comunitarias y desde una perspectiva cualitativa y antropológica, una primera fase se relaciona con una “entrada” social no ofensiva en el trabajo de campo. Esta primera fase, que puede durar más de lo previsto, ayuda a que se genere un clima de confianza y credibilidad, que permitirá al trabajador de campo establecer relaciones no intrusitas si no mas bien, largas y duraderas. Lo mismo es en la ciudad, uno no lleva a su casa o deja entrar a su casa a quien no conoce; y dudamos de la persona que nos interroga o hace muchas preguntas, más aún si éstas son de carácter personal.
Por todo lo anterior, debemos decir que la planificación de los procesos y relaciones comunicativas no necesariamente corresponden únicamente a las etapas de la actividad de la empresa minera, si no también a la situación comunicacional en la que se encuentre la empresa con sus grupos de interés y el modo en el que ha establecido las relaciones comunicacionales con cada uno de los actores que comparten su escenario. Es en virtud de todo lo dicho anteriormente que debemos concluir señalando que no es recomendable dejar “a la libre” las acciones de comunicación, pues de ser así, de no contar con un Plan de Comunicación, es más que seguro que tengamos conflictos, sea nivel de comunicación interna, o externa. Es recomendable pues pensar proyectivamente también el componente comunicacional empresarial.

3.- ¿Cuál debería ser el enfoque de las comunicaciones en el sector minero?
El enfoque que nos brinda la "Comunicación para el Desarrollo", sostiene que la comunicación es un factor determinante en la facilitación de la gente en el acceso a la información; por tanto en posibilitar también que sea la propia gente la que tome el control de sus propias vidas y establecer sus propias agendas en relación al desarrollo político, económico y social.

La información no se debe reducir a permitirle a la gente saber lo que debería hacer o pensar. La información es poder. Les permitiría a los individuos y comunidades construir su destino y hacer realidad sus aspiraciones. Esto sólo es posible si la información, se convierte en conocimiento. Para lo cual, hay que trabajar en la perspectiva de la "Gestión de la Información". Pues los principios de la Comunicación para el Desarrollo están enfocados hacia el uso de una comunicación transparente, directa, de "muchos hacia muchos", porque deberá ser producida desde las propias comunidades afectadas. Ellos deberán ser los protagonistas de su propia historia.

Muchas experiencias del campo del Desarrollo y la Promoción Social han demostrado en los últimos años, que es posible encontrar formas efectivas de usar la disciplina de la Comunicación Social, para contribuir a dinamizar y acelerar los ritmos del desarrollo. Esto sólo es posible cuando la comunicación se convierte en un elemento integral del proyecto y del proceso de desarrollo; y cuando se la ejecuta de forma estratégica y profesional.

La "Comunicación para el Desarrollo" es una forma particular de hacer comunicación. Esta particularidad se debe a que este tipo de comunicación busca, propicia, que los individuos y las comunidades se apropien tanto de los mensajes, como de los medios (en términos de contenido y proceso). Por tanto, se trata de un proceso de comunicación que otorga poder (empoderar) a la comunidad, que busca dar voz a los no escuchados, que es de "muchos-a-muchos”; y que pone el énfasis en contenidos y temáticas locales. Por ello, quienes trabajamos en este ámbito debemos comprometernos a convencer a otros, del valor de este enfoque; ya sea publicando, promoviendo el debate, o socializando la información más actualizada; y por supuesto, continuar investigando y sistematizando experiencias de desarrollo con perspectiva comunicacional.


4.- ¿Una inadecuada comunicación genera conflictos?
La minería no deja de ser una industria exenta de críticas y polémicas, su imagen proyectada depende en gran medida de factores ideológicos, lo que dificulta el diseño de argumentaciones y estrategias comunicacionales. Por ello no sorprende la preocupación de los ejecutivos de la industria por mejorar la imagen pública y la relación con la sociedad. El dar a conocer lo que la minería significa para el país y las oportunidades que representa es parte clave de la agenda del desarrollo minero, si bien se ha avanzado en este sentido, y en especial sobre la percepción de los efectos ambientales, el tratamiento de los medios de comunicación sigue siendo poco favorable para la imagen de la minería.
Una de las tendencias interesantes, para nosotros los comunicólogos, es la constante y emergente preocupación por temas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) y de Gestión Medio Ambiental. Un ejemplo de ello lo vemos si revisamos los sitios Web de las empresas mineras, en éstos nos encontramos que todas le dan un lugar de relevancia a conceptos como desarrollo sustentable, relaciones comunitarias o medio ambiente, sólo en una se debe buscar más allá de la página de inicio para encontrar estas nociones y en la mayoría están presentes en la misma definición de su negocio. Sin embargo la arista comunicacional de los esfuerzos de RSE no debe quedar en ello, mas bien deben ir orientados a mejorar las relaciones con los actores involucrados, por un lado dando a conocer las actividades desarrolladas, y por otro recogiendo información desde la comunidad tanto para futuras acciones como para la gestión valórica de la empresa.
La comunicación entendida como una gestión de relaciones, tanto a nivel directo con los stakeholders, como a través de medios de prensa, es preponderante en las organizaciones mineras. Su principal aporte a la empresa es el “crear valor en la relación de la compañía con sus grupos de interés”, mientras que otro mencionaba que su función es “situar a la compañía a nivel de la comunidad local como una empresa responsable socialmente”, este a mi entender es el camino correcto, sin embargo la comunicación en las empresas mineras todavía tiene mucho que avanzar, a nivel mediático por ejemplo no se ve todavía un posicionamiento claro de las acciones de responsabilidad social o de responsabilidad medio ambiental. Al entender la comunicación como relaciones y principalmente relaciones simbólicas las empresas mineras presentan una serie de desafíos entre los que se encuentran los siguientes:
• La distancia geográfica hace que se sepa poco de los aspectos positivos de la vida en la minería y que finalmente sólo trasciendan accidentes, huelgas u otros fenómenos negativos. Las empresas mineras deben ser capaces de acercar su mundo distante al ciudadano común y corriente, no a través de grandes campañas publicitarias como se ha intentado anteriormente, sino más bien dando a conocer relatos, narraciones de historias de vida que los vinculen emocionalmente.

• Identificarse con causas sociales .Si bien la minería y sus programas de RSE apoyan diversas causas y programas sociales, no se han identificado con alguna causa específica. Las líneas de acción en este campo son delicadas ya que el apoyo social muchas veces es visto como encubrimiento o lavado de imagen, por ello es importante que las empresas mineras se puedan identificar con una causa en el que su involucramiento sea lógico y coherente, el “desarrollo país” , “tecnología e investigación” son algunos ejemplos a abarcar.

• Al comienzo de este artículo mencioné que uno de los problemas de la minería se debe a que su imagen depende en gran parte a nociones ideológicas, es decir a formas de cognición social compartida por los miembros de un grupo de personas, a pesar de la carga negativa de la palabra ideología, con esta sólo me refiero a las maneras de comprender y actuar frente a un fenómeno por un grupo determinado, así por ejemplo los ecologistas tendrán una mala percepción de todo lo que haga una empresa minera y los ejecutivos de una de ellas no comprenderán las criticas después de “toda la inversión medio ambiental” . Los directores de comunicación tienen el desafío de comprender las estructuras ideológicas de su propio medio junto con la de otros grupos/actores implicados, para poder dialogar, retroalimentar sus prácticas y dar a conocer sus avances.

Si bien existen otros desafíos comunicacionales de la minería, como por ejemplo la importancia y complejidades de la comunicación a nivel interno, me parece que las anteriormente planteadas han pasado desapercibidas en los análisis clásicos sobre la materia. En general en las empresas mineras los directivos de comunicación están presentes en las más altas esferas de decisión, y éste es otro tema central para sortear con eficiencia y tomarlo como otro desafío.



MG. GINA GOGIN SIAS
ABRIL 2010.