Literatura y vida cotidiana

viernes, 12 de agosto de 2011

Prof. Gina Gogin.¿Qué es la Comunicación para el Desarrollo?. Elsa Ursula


Programa de PERFECCIONAMIENTO EN COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO
Trabajo 1
¿Qué es la Comunicación para el Desarrollo?
Por: Elsa Ursula.


En octubre del 2010 enfrentados al recurrente tema del embarazo adolescente, un grupo de comunicadores de distintos sectores gubernamentales planeaban la oportunidad de realizar una mega campaña que permitiera que los y las adolescentes tengan acceso al uso del condón. Esto implicaba no sólo un cambio en las políticas de salud, sino la apocalíptica tarea de hablar con el Representante de Dios en el Perú para hacerle entender que miles de jóvenes que aún no habían cumplido los 14 años ya tenían delante suyo una criatura que no estaba hecha de plástico, como los juguetes, sino de material noble, es decir de carne y hueso, con llanto y hambre incorporado al que deberían llamarle hijo o hija de entonces hacia adelante. El tema en suma giraba en torno a que todo eso se prevenía a través del acceso al condón.

En Ventanilla, a muchos kilómetros de esa reunión, en la zona de Pachacutec, en el colegio Villa Emilia, una joven huanuqueña de 15 años, estudiante de cuarto de media, con tres compañeras embarazadas en su salón, tenía, sin saberlo, una de las llaves para empezar a enfrentar este problema. Directa como una bala al corazón, con los cabellos rizados y unos penetrantes ojos negros, nos dijo que el problema no era para nada el condón. Que el condón lo consiguen como pasto de jardín, es decir en cualquier parte. El tema es que ellas no usarían condón jamás, así tuvieran un cajón llenecito al lado de su cama por un solo motivo: vergüenza. Que si ellas le pedían a su chico que use ese adminículo que les podría evitar un embarazo, ellos pensarían que ellas son unas recorridas y unas cualquieras. “¡Y eso jamás!” –sentenciaba. Preguntados los chicos, adolescentes como ellas, se mataron de risa y dijeron que el condón era para los pavos y que ellos no lo usan porque “no se siente igual”. ¿Si tenían problema para conseguirlo? Risotada general. “es como buscar arena en Ventanilla…está en cualquier parte” carcajearon.

Este es pues uno de los más grandes dramas que vive la comunicación que tiene por objetivo mirar al “otro”, entiéndase el beneficiario, desde su escritorio, con los elementos que brinda una noticia de 40 segundos de televisión o una entrevista de 4 minutos en radio. Ni media idea del problema. Y allí está también la importancia y la oportunidad de este personaje llamado Comunicación para el Desarrollo, que tiene como uno de sus ejes elementales, pedir la opinión de la gente antes de mandarse a gastar millones de dólares en campañas mediáticas con objetivos distorsionados, que no sólo no llegan a calar en la población, sino que, en muchos casos, resultan tan absurdas como esos afiches recargados de letras, pegados en centros de salud de las zonas rurales de la sierra donde todas las que allí entran sólo hablan quechua. Ni siquiera leen quechua, sólo lo hablan.
Sin desmerecer la comunicación mediática, sino poniéndola en otro plano, de igual importancia para sus propios fines, la comunicación para el desarrollo tiene otra orientación. Está basada en la evidencia, en el uso de la investigación y en procesos de consulta para lograr cambios sociales y de comportamiento que mejoren la calidad de vida de la población y en donde respetando su cultura se logre un impacto en su bienestar, en el de sus familias y en el de su comunidad.

Para lograr todo esto se requiere trabajar en base a un plan que nos oriente, en primer lugar, sobre las percepciones, actitudes y comportamientos que tienen diferentes públicos objetivos sobre un mismo tema. El conocimiento que tengamos sobre ello nos brindará los insumos fundamentales para crear una estrategia que vaya directo al problema. Como dijo un poblador en un centro de salud: “si me hubieran dicho que tenía pulmonía en vez de un resfriado me habría cuidado mejor”. Si no hacemos un buen diagnóstico del problema, estaremos dando un tratamiento inadecuado.

El tema de la abogacía, en todos los frentes, también es parte fundamental de una Estrategia de Comunicación para el Desarrollo. Hace menos de un año, se lanzó en Ventanilla una campaña para que las madres usen las “chispitasnutricionales” para prevenir y/o detener el avance de la anemia en niños menores de 3 años. En ella estaban comprometidos el Gobierno Regional, las autoridades de la municipalidad de Ventanilla y varios organismos internacionales. Las “Chispitas nutricionales” son unos sobres con un polvillo blanco que mezclado con la comida se le da a la criatura por un periodo no menor a 6 meses. El resultado es un niño sano, sin anemia y con una buena base alimenticia para poder desarrollarse sanamente.

Tres meses después de iniciado el plan se realizó por parte del Equipo de Comunicación para el Desarrollo de UNICEF un grupo focal con madres de la zona de El Humedal en Ventanilla, para conocer la implementación de este suplemento alimenticio. De las 10 participantes, sólo 2 les daban de vez en cuando el polvillo a sus hijos. Las demás se los daban a sus animales. Contaban con alegría que los chanchos, las gallinas y los cuyes crecían sanos y robustos y los podían vender a mejor precio. Al lado de ellas, sus hijos ya habrían querido lucir así de sanos. Preguntadas por qué no les daban las Chispitas a sus hijos las respuestas iban desde que “tenía mal sabor, “mi hijo se estriñe”, “mi hijo vomita porque el polvo huele a llanta quemada”, “ya no lo reparten en el centro de salud” “tengo miedo que mi hijo también se estriña” etc.

¿Dónde estaba el error? Digamos, si el Alcalde estaba comprometido, si el Presidente Regional se puso para la foto, si los responsables de Desarrollo Social estaban preparando las banderolas pro Chispita, ¿qué pudo haber fallado? La respuesta fue bien simple y la dio una de las señoras de los grupos focales: “Lo que pasa es que la Promotora no nos explica bien cómo preparar el producto. Si uno le pregunta, se molesta y te dice que si tu hijo se estriñe, será porque tiene un problema en el estómago”. Punto. Allí estaba el nudo del problema. La abogacía se había hecho con todos menos con aquellos encargados de ser los puentes entre las autoridades y la población. Quienes más convencidos deberían estar de las bondades del producto y “venderlo” a las madres, convencerlas, hacer que ellas maten por conseguir las Chispitas para sus hijos, eran las que menos interés tenían en el producto. Consultadas ellas, nos enteramos que les dieron sólo una charla para que se enteren de lo que eran las chispitas, que les enseñaron en 10 minutos cómo prepararlo pero que no les advirtieron que si las chispas se daban sin abundante líquido podía originar todo lo que las madres habían contado en el focus.

Es decir, la abogacía se debe dar en todos los frentes, desde el Presidente de un Gobierno Regional a quien hay que convencer que además de aparecer en la foto tiene que hacer sostenible el programa, hasta la promotora quien tiene que entender que por sus manos pasa el éxito no sólo de tamaña inversión sino el de aliviar un tema tan grave como lo es la anemia en zonas urbano marginales como Ventanilla.

La misión de la Comunicación para el desarrollo, es por tanto, en colaboración con aliados estratégicos, utilizar el poder de la comunicación y las redes sociales para hacer una diferencia positiva en la vida de las personas y las comunidades. Para lograrlo debemos promover el uso de una mezcla acertada de enfoques y estrategias de comunicación participativa. De esta manera se aumenta el impacto de los programas para el desarrollo y se mejora la capacidad de las familias y las comunidades para alcanzar resultados que lo favorezcan y hacer realidad sus derechos.

Abogacía, movilización social y cambio de comportamiento son los ejes principales de esta estrategia. Como decía mi hija cuando tenía 4 años: “Te quiero porque te conozco”, en la comunicación para el desarrollo no hay nada más cierto que eso. Saber a quién tienes delante de ti en todos los sentidos, en lo que cree, en lo que fue su pasado, que moldea mucho de lo que es su presente y de cómo ve su futuro, de sus habilidades y sus vacíos, de sus creencias y sus desafíos, de todo lo que un ser humano puede encerrar dentro de sí, sólo de allí puede salir un cúmulo de conocimientos para aprender de ellos sus fortalezas y para cambiar sus debilidades por oportunidades. No es fácil. Es un proceso largo, que hay que monitorear para cambiar el rumbo del timón cuando sea necesario y para disfrutar cuando se ve en el horizonte que todos o la gran mayoría entendió por dónde está la puerta de salida a una vida mejor, con derechos e igualdad.

Lima, Agosto 2011

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