Cultura y Comunicación como Praxis para el Desarrollo
Más de una teoría reza que para que se dé el proceso de comunicación deben estar involucradas al menos dos personas. Así, resulta poco probable que los modos de pensar, los sentimientos, las experiencias, el entorno y todo aquello que forma parte del bagaje cultural del ser humano no influyan durante la comunicación. De ahí la importancia que tienen los aspectos culturales en este intercambio y puesta en común de información e ideas.
Resulta necesario tener presente que las culturas se gestaron mediante y debido a la comunicación. Esta interacción, dada en libertad y con fines de enseñanza, conlleva al desarrollo de las personas y de los grupos o asociaciones culturales a los que pertenecen, ya que la retroalimentación enriquece el proceso comunicativo y -en la mayoría de casos- permite conocer si el mensaje fue o no comprendido de acuerdo a la intención que tenía el productor del mismo (existe la posibilidad de generar un nuevo mensaje si es que éste no ha sido decodificado de acuerdo a la intención que tenía el emisor).
De esta forma, la comunicación cobra importancia no desde los medios, sino desde la cultura misma debido a que el proceso en sí es relevante para resolver conflictos y/o generar posibilidades de desarrollo. En este sentido, los estudios culturales en comunicación proponen poner especial atención en los receptores, quienes -qué duda cabe- son al mismo tiempo generadores de nuevos mensajes a partir de los ya obtenidos, pero ahora involucrando la cultura que tienen y el contexto en el que están. Si bien los estudios culturales fueron los propulsores del análisis de lo cultural durante la comunicación, también es innegable que uno de sus principales limitantes es el subestimar el poder de la cultura dominante y el orden social presentes, por ello resulta imperativo prestar atención a estos factores dentro del análisis de las prácticas sociales.
Otro aspecto a tener en cuenta en la comunicación es el de las mediaciones culturales, no sólo porque dotan de sentido al proceso sino también porque “generan visión centrada en los procesos derivados de la apropiación y el uso”, como señala Juan José Cortés. Por ello, la comunicación interpersonal y la cultura cobran principal importancia, ya que es mediante interacciones sociales que la persona en su cultura aprende hábitos, patrones de discurso, el lenguaje verbal y no verbal; y les otorga significados que afectarán la construcción de su propio conocimiento, debido a que los internaliza, los hace parte de sí.
Como vemos, la comunicación va más allá del mero acto informativo porque guarda estrecha relación con los procesos de desarrollo de los pueblos, debido a que, en una atmósfera de libertad, les permite decidir en qué tipo de sociedad quieren vivir. También es necesario considerar la participación y el diálogo en los procesos de comunicación, ya que es mediante el intercambio de experiencias y la toma de decisiones concertada que es posible generar conocimientos y establecer compromisos entre las partes involucradas.
Cecilia Quintana López
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